sábado, 3 de noviembre de 2012

Lluvia

El ser humano tiene un comportamiento curioso e irremediable.
Llega el otoño, y con él la lluvia. La lluvia. Ese fenómeno metereológico que hace que todo el mundo se ponga melancólico. 
Hay dos tipos de personas, a las que les gusta la lluvia, a las que no.
Pero dentro de eso, la gente se contradice a sí misma  porque a mucha gente que le gustan los días de lluvia, se queja de que se mojan y de que hace frío.
En mi caso no me gustan los días de lluvia, me aplanan las emociones y me ponen irremediablemente melancólica, pero adoro que me llueva encima y cantar con el sonido de la lluvia de fondo.
La lluvia nos pone melancólicos..
Pequeñas gotas mojan nuestros cristales, y pocas personas se paran a observarlo.
Cómo van posándose en el cristal solitarias, y poco a poco crean un camino en el que se van uniendo con nuevas gotitas y separándose de otras... para al final precipitarse al final de la ventana dejando un camino atrás que será borrado o pisado por otras gotitas.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Noche.

Es como el humo de un cigarro entrando en tus pulmones, sabes que es dañino, peor aún así quieres más y más.
Inhalas fuerte hasta que todo tu ser se llene, para luego después expulsar el humo lo más despacio que puedas para que no se acabe nunca.
Pero hasta la noche más bonita acaba. Todo acaba.
Es posible que algo termine para que algo nuevo empiece, o simplemente termine para modificarse en algo mejor.
De todas formas siempre querremos más y más.
Entramos en un bucle de desesperación en el que cuando entras, no podrás salir.
Más y Más.
Siempre desearemos lo que no podemos tener.
Todo el mundo desea ser amado, pero incluso cuando alguien te ama, ni siquiera te das cuenta de ello.
La gente sólo ve lo que está en sí mismos, pero si levantasen la mirada, podrían ver lo que tanto tiempo andan buscando.
"Mirando las estrellas encontrarás tu luna".
Incluso la noche más bonita, acaba.
Se puede pintar de mil colores, pero realmente la noche más bonita es aquella que vuelve a aparecer. La que aparece nada más irse todos esos colores que realmente no sirven de nada.
La noche, algo que no sabes ver, pero que está ahí.
La noche.

martes, 11 de septiembre de 2012

Historias Cortas 2.


"¿Qué quieres de mi?¿qué quieres que yo haga más por ti?"...

Y en una habitación blanca estaba ella.
No podía moverse, algo se lo impedía..
No recordaba dónde estaba, qué había pasado...
Un horrible sonido no cesaba en la habitación en la que se encontraba, pero tampoco podía distinguir más allá de que estaba todo iluminado. Algo le tapaba los ojos.
Sus recuerdos estaban manchados de humo y lágrimas rotas perdidas entre gritos y sonidos extraños.
Todo empezó en una habitación color verde pistacho, llena de fotos con mucha gente en ellas sonriendo y en diferentes lugares.
Ella no sabía que en un par de horas las cosas iban a ocurrir así.
Estaba arreglándose para salir con su novio, era su mesevisario y estaba tan ilusionada y nerviosa que se probaba delante del espejo miles de complementos para decidir cuál ponerse.
Desde que él se fue estaban ellas dos solas, no había más peleas.. no había más gritos y amenazas. No más miedo.
Se propuso a salir mientras buscaba a su madre en toda la casa para despedirse de ella.
No la encontraba. Extraño.
Entonces escuchó un grito tan fuerte que al segundo pudo deducir que salía de la habitación en la que ahora dormía su madre desde que él se fue.
Entró corriendo a la habitación para ver qué había pasado.
Él estaba allí, la tenía acorralada en un rincón.
No paraba de repetirle que se callase, que dejase de gritar.
Entonces, acorralada por el miedo, no podía moverse, y cuando se dio cuenta Él la había atado en una silla con una mordaza en la boca y una soga en el cuello para que si se movía, le doliera.
Entonces todo sucedió demasiado despacio para que ella pudiera intentar no mirar.
Él agarró a su madre por el cuello, y la tiró contra la cama dejándola inconsciente y sangrando poco a poco por la cabeza.
La ató a la cama y la dejó desnuda.
Empezó a violarla en el acto mientras obligaba a su hija a que lo viese todo, y ella en un vano intento de gritar y pedir ayuda mientras escondía los gritos de su madre entre los suyos, lloraba como un bebé.
Entonces él se cansó de eso y le puso una soga al cuello a su madre, atándola de las cortinas para que quedase bien sujeta colgando, pero que pudiese respirar.
Y tenía una mochila pequeña a sus pies, de la que sacó un bote y se bañó a sí mismo de ese líquido que olía muy mal.
Entonces sacó un machete y mientras la observaba quedarse poco a poco sin aire, se cortó las venas delante de ella. al mismo tiempo que prendía su cuerpo en llamas.
La niña, sintiendo el fuego acercarse a ella, intentó por todos los medios soltarse para poder rescatar a su madre, pero por muy deprisa que iba, el fuego lo era más.
La habitación estaba llena de humo, el aire seco hacía difícil respirar.
Y consiguió soltarse, pero era demasiado tarde.. Cuando bajó a su madre de las cortinas, ella ya no respiraba.
Todo se nubló muy deprisa, no podía respirar... cada vez sentía cómo un etraño sueño aparecía y no podía evitarlo.
Perdía las fuerzas mientras escuchaba a lo lejos sirenas acercarse muy deprisa... Pero ella dejó de escuchar nada. Dejó de respirar...
Todo se ha terminado, pensó. Por fin estoy muerta.
Entonces se despertó escuchando un extraño pitido leve pero constante. No podía moverse, estaba en una habitación extraña. No podía ver nada, pero sabía que era de día porque un poco de luz se filtraba por alguna parte.
Y allí estaba ella... no pudieron darle el lujo de morir después de haber visto con sus propios ojos lo que vivió.


Es como tú has querido.

"Empezó la guerra fría, el tiempo de la anarquía. Empieza tu amargo fin"
Tantas noches llenas de lágrimas, sin poder respirar.
Tantos gritos en silencio.
Tantos abrazos perdidos en el olvido.
Tantas tardes que pasar juntos.
Tantas cosas vividas.
Tantos "Te quiero" nunca dichos.
Llega un punto en el que te cansas de sufrir, en el que dices "hasta aquí".
Un punto en el que sabes que jamás le olvidarás, que tiene un enorme hueco dentro de ti hecho y del que jamás podrás huir, vayas donde vayas... pase el tiempo que pase.
Un punto en el que estás hasta los ovarios de que cada vez que le recuerdes, lágrimas injustificadas manchen tus ojos.
Que tu corazón está cansado de romperse y no volver a reconstruirse.
Que desapareces del mundo, metiéndote en ti misma y autodestruyéndote cada vez que es posible.
VETE. ME HAS HECHO DAÑO, VETE. LEJOS DE AQUÍ.
Te esperaré toda mi vida, pero si sigues comportándote como hasta ahora... puede que eso cambie.
Se acabó.
Se acabó llorar por ti, desperdiciar mi felicidad.
Se acabó.

viernes, 31 de agosto de 2012

Esclavos.

A ella le gustaba todos y cada uno de sus "defectos", todas y cada una de sus virtudes.
Ella era capaz de tirarse horas y horas hablando con él porque aprendía mil cosas nuevas, porque se quedaba hipnotizada escuchándole hablar.
Ella observaba sus ojos, podía ver cuánto dolor había escondido en ellos. Ella conseguía ver más allá de lo que él le dejaba ver.Por mucho que no quisiera dejarlo ver. Y mirándole embobada, apoyaba frente con frente dejando su nariz a la altura de sus labios, y así se podían quedar. Ella besaba su nariz haciéndole rabiar de mil maneras.
Otras veces apoyaba nariz con nariz y se quedaba observando sus ojos, y cuando él la miraba, ella sonreía sin saber la razón. Consiguiendo arrancarle una vergonzosa sonrisa a él. Y sin decir ninguna palabra y mirándose aún a los ojos, restregaban sus narices como dos niños en un juego.
Ella está orgullosa de haber tenido la oportunidad de haberle conocido, de haberle tenido en su vida.
Si pudiera elegir, elegiría seguir teniéndole de amigo muchos años más.
Pero son esclavos del tiempo, y es el único capaz de decidir si sus vidas van a seguir estando cerca, o acabarán quedándose como completos extraños.

El tiempo.

Nos hacemos mayores casi sin darnos cuenta. El tiempo deja mella en nosotros poco a poco, pero va demasiado deprisa.
Cuando te quieres dar cuenta, se ha pasado tu verano. Se ha pasado tu cumpleaños, vuelven las clases.
Crecemos con los años, aunque los daños nos hagan madurar.
La vida va demasiado deprisa, como para que nos paremos en ella a estar deprimidos, a dejar de sonreír porque algo nos ha hecho daño.
Cada cosa tiene su cometido.
Acción, reacción.
Por mucho que duela, por mucho que joda, sabemos que las personas tienen que entrar y salir de nuestras vidas.
Yo no quería que él se fuera, y aquí estoy. Sin él desde hace cuatro meses. 
Desperdiciando mi vida deprimida por saber que no va a volver.
Pero todos tenemos que asumir que si algo se ha ido, es o bien porque ya volverá, o bien porque no hacía bien en tu vida.
O bien porque al irse ese algo, es porque entra algo mejor en nuestras vidas.
Cuando nos queremos dar cuenta, puede que le estemos diciendo Te quiero a una persona que nos hará llorar.
Estaremos entregando nuestro corazón a alguien que puede que sepa cuidar de él, o puede que al final acabes siendo una noticia más de maltrato en un periódico.
No sabemos lo que nos va a deparar la vida, sólo sabemos que hay que vivirla, que pase lo que pase, tenemos que luchar por conseguir aprender más y más.
Encontrar nuestras metas, encontrar a la persona que va a hacerte feliz.
Todo en esta vida tiene su causa y efecto. Y aunque nos duela, tenemos que aprender a esperar y ver como todo al final acabará teniendo su consecuencia buena..

Llega el otoño.

Ir andando por la calle, el sol aún no ha salido. El cielo está teñido de colores anaranjados y violetas.
Está amaneciendo.
Si observas tu entorno puedes encontrarte miles de cosas que antes no podías ver.
Las calles están desiertas, son las siete de la mañana.
El frío hiela tu cuerpo de pies a cabeza, pero no hace el suficiente para ponerte una chaqueta gorda, sino que llevas una simple sudadera de capucha con cualquier cosa escrita en ella.
Pantalones largos y zapatillas de deporte como complemento a la sudadera.
Inhalas por la nariz y hueles ese característico olor a lluvia... posiblemente algún resquicio que haya dejado alguna de las nubes que rondaban el cielo por la noche.
Se va aclarando cada vez más el cielo, entonces puedes poco a poco observar cosas nuevas.
El césped tiene su bonito color verde, ese verde en el que has pasado todo tu verano tumbado jugando a las cartas, escuchando música, de cachimbas con los amigos...
Los árboles parece que están empezando a cambiar sus ojas, ya no son verdes, sino que sus colores pasan por toda la gama desde el rojo, pasando por el amarillo y el naranja, hasta el marrón.
Sabes que en breves esas hojas inundarán los suelos dejando un paisaje enternecedor.
Entonces tu cabeza se desvía, deja de observar el entorno. Se da cuenta de cada pequeño detalle.
Ya no hay pájaros cantando, hace demasiado frío para que estén despiertos a estas horas.
Entonces... ¿tú qué haces despierto a estas horas y en la calle ya?
Ir a clase.
Poco a poco se va inundando tu cabeza de imágenes confusas.. piscina, playa, amigos, fotos, cachimbas, cartas, noches enteras de risas, estrellas fugaces, camisetas de tirantes y pantalones cortos.
Y te fijas que eso ya se ha terminado.
Te das cuenta de que ha llegado el otoño. 
Y con él han empezado las clases, se han terminado las vacaciones y tú ni te has dado cuenta de que hayan pasado tan deprisa. Con el otoño llega un nuevo curso, un año más. 
Llega el frío. 
Y todo eso es..
Porque ha llegado el otoño.