domingo, 17 de agosto de 2014
Hoy es nuestro cumpleaños.
lunes, 11 de agosto de 2014
La súper luna.
Estoy sentada con la luna contándole mis penas, y no parece tan estúpido ponerse a hablar de amor con alguien que quiere ser madre.
"Y si el niño llora, menguará la luna para hacerle una cuna."
Es una de esas noches de Jazz en blanco y negro, con el vaso de un whisky doble con hielo y un puro filosofando sobre la vida; solo que el escenario es el patio de mi casa de noche, la música de fondo son los silbidos del viento entre los árboles, y el puro y el whisky son una taza de nesquick con leche. Pero la esencia sigue siendo la misma.
Y la luna no deja de decirme que deje de lloriquear y que aprenda a mantener cerca a las personas que quiero, y creo que tiene razón, pero qué difícil es que pasen los días tan rápido y no disfrutes de la vida como es debido.
Es malo echar de menos. O no. Bueno... Yo qué sé.
Supongo que las noches así de incertidumbre masticando almohada me sirven para desahogarme a mi manera aquí.
Creéis que no digo nada, pero es difícil hablar cuando las paredes oyen, y queda más bonito que se de por aludido quien quiera y ser yo la única que sepa por quién van mis palabras sin sentido y mis entradas largas que no dicen una puta mierda.
Debería censurarme al hablar, pero ya me censuro la vida demasiado, porque enseñar las cartas hace que no puedas tener una buena jugada. Así que yo seguiré soltando tacos, durmiendo sola, mordiéndome las uñas y soñando despierta... El resto lo dejo para quien lo quiera entender.
Buenas noches.
lunes, 28 de julio de 2014
La noche de Vetusta Morla
Me han entrado unas ganas impresionantes de cantar mientras lloro. Sin sentido y sin razón, solo quiero cantar de forma aleatoria cualquier canción que suene en mi lista de reproducción "Días de niebla". Esta extraña inspiración me ha venido de repente escuchando Una sonata fantasma del grupo español Vetusta Morla. Quién sabe por qué me han entrado estas ganas de dejarme llevar. Pero no es momento ni lugar. Mi casa duerme, Madrid duerme, pero el cielo está despierto y yo estoy despierta. Y quiero cantar.
Estoy en uno de esos momentos en los que desearía poder cantar bien y no dejar sordas a las personas.
Me caigo mal, y no entiendo este bloqueo en mi vida tan raro. Estoy de bajón artístico y social, y me da igual, ahora mismo solo quiero cantar llorando.
No soy capaz de entenderme o controlarme a mí misma, porque mezclar hormonas con calor no es bueno.
Ni siquiera estoy escribiendo cosas con sentido, solo estoy escuchando la música y escribiendo lo que sale.
Buenas noches, por decir algo.
jueves, 24 de julio de 2014
Vuelvo a escribir bonito.
Llegué y tú me estabas esperando. Me miraste con una sonrisa, y ese es el mejor hola del mundo.
Podría escribir todas estas cosas en 140 caracteres y que lo lean 2.800 personas, pero prefiero escribir bonito en privado.
Porque eres casa, y casa es el mejor sitio para reír y pasarlo bien.
Así que dime hola sin palabras y yo te devolveré esa sonrisa que tengo guardada solo para ti.
Hacía mucho que no escribía bonito, pero a veces todo eso que no se dice no hace falta que sea dicho.
jueves, 6 de febrero de 2014
No hay que mezclar las churras con las meninas.
Cuidado con tu cabeza, puede aliarse con tu corazón un día y a la mierda el control sobre las cosas. Y de repente te ves soñando con alguien que no has visto en persona, y piensas "joder, es imposble, si no estoy enchochada ni nada". Y ahí es cuando tienes miedo de ser una acosadora obsesiva compulsiva porque no entiendes por qué cojones sueñas con esa persona. Y menuda mierda.
Cambiando de tema, me gustaría alabar a todas esas personas que tienen una opinión propia y se la suda lo que sus amigos digan al respecto, son opiniones que no van a tener influencia en la suya propia. Joder, qué respetable es, porque si te gusta alguien y vas con el miedo de que tus amigos no acepten por unas cosas u otras como es esa persona, se te va a la mierda todo, los gustos, la chica y el tiempo que pierdes.
Si te gusta algo, a por ello. El que la sigue la consigue.
Si al contrario eres de esos que si tus amigos no aceptan a una chica tú tampoco, para a pensar que tu vida la vas a vivir tú, no ellos.
Y nada, que está lloviendo a mares y estoy encerrada estudiando, tengo muchas divagaciones extrañas en la cabeza y lo único que necesito de vez en cuando es escribir. Soltar todo lo que me molesta en la cabeza, y así que me entre la vida culebrón de las guerras entre españoles y franceses o ingleses en el siglo XIX, porque no sabéis qué pesados eran con las guerritas, los tratados y las pollas que se comía Isabel II.
Así que gracias por leer las estupideces que me molestan y me distraen y que tan sólo he venido aquí a soltarlas un ratillo (como aquello de "yo he venido aquí a hablar de mi libro", pues igual) y espero no morir por los comederos de cabeza extraños que tengo y por los exámenes finales.
Eh, pero tranquilos, que él también tiene su pedazo de fama en mi cabeza y cuando más agobiada estoy, me llegan las chorradas de siempre de echarle de menos. Tampoco me juzguéis o me llaméis inmadura, algún día entenderéis que cuando alguien cuida de ti de la forma en la que mi mejor amigo lo hacía, cuando te falta te sabe a poco escribir tanto de forma que nadie te lea como escribir para que me lea todo el mundo. Antes yo tenía cosas en la cabeza que me descolocaban y me rallaban, y ¡plof! Él en una tarde de teléfono o vernos me las quitaba todas. Así que sí, joder, echo de menos a mi mejor amigo. No me voy a poner en modo sentimentaloide extrema y a soltar lo de siempre de que le quiero y blablabla. Yo lo tengo superado y soy totalmente consciente de las cosas.
Pero es muy jodido estar agobiado y estresado y no poder mantener guardados bajo llave los recuerdos o las cosas dolorosas. Así estoy, fría y vacilona para que nadie me toque ni me haga daño. Y de mala hostia, de mala hostia siempre.
Me voy a seguir con las pollas que se comió Isabel II, gracias por vuestro tiempo leyendo mis estupideces.
Backstreet boys, gracias por amenizarme los días de lluvia.
sábado, 11 de enero de 2014
Duele cuando inspiras.
Yo ya no escribo para nada, y para nadie, escribo solo por todas aquellas veces en las que respiras y duele, en las que todas las heridas deciden escocer muy fuerte en el mismo momento.
Y qué jodido es eso de tener muchas heridas, oye, porque al final te das cuenta de que lo único que pasaba todo ese tiempo es que no has estado más que roto, que por fuera tienes una coraza dura como el diamante, pero por dentro eres tan frágil como el cristal.
Y qué putada eso de querer a alguien, ¿no os parece? porque apreciar es muy fácil, pero querer duele. Y duele mucho.
Querer duele tanto, que duele en cualquier sitio un día cualquiera sin ningún motivo, como que puede doler volver a pisar un lugar.
¿A quién escribimos cuando duele? Porque yo ya no sé quién me duele, si tú, si él, si la pérdida, si la ignorancia, si aquél, o si la falta de todo eso.
Escribo porque el corazón tiembla y se descompone y expulsa palabras sin sentido de él cual sangre chorreando.
Mi corazón es el culpable de que duela querer, porque si ambos, él y yo, nos llevasemos mejor, no dolería nada porque me importaría una mierda tú, él, aquél, aquellos y todo el tiempo que perdí en todo eso.
-Querido corazón, deja de hacerme daño.
Querida cabeza, deja de pensar.
FDO: Alguien a quien le duele.
viernes, 3 de enero de 2014
Lluvia, gatitos y días grises.
Por odiar, diría que es probable que odie el frío y la lluvia, y ante todo los días grises, aunque odiar es una palabra muy fuerte, a mí me gusta decir que simplemente me desagradan. Pero hoy me he dado cuenta de que este ambiente gris y la música de la lluvia de fondo saca mi lado más creativo y filosófico.
Hoy, a parte de la reflexión de que la lluvia es capaz de sacar mi lado más elocuente y creativo, me he dado cuenta de que los animales dependemos de un sentimiento clave que nos mueve, y que a partir de él se generan otros sentimientos.
El cariño.
Os parecerá una tontería, pero es verdad, y no solo giramos en torno al cariño, sino que dependemos de que otro ser vivo nos de ese cariño.
Desde pequeños vivimos desde el cariño que nos da nuestra familia, y según crecemos damos nosotros ese cariño a otras personas y a los animales. Un gato no va a reaccionar de la misma manera con su dueño que cuando un desconocido intenta darle cariño, porque depende de él y de sus mimos. Cuando estamos bajos de cariñosidad (me invento palabras porque puedo, los artistas lo hacemos constantemente) buscamos de cualquier forma que otro corazón latiente nos dé ese cariño. Cuando estamos tristes abrazamos a nuestros animales, o vienen ellos a nosotros a rebozarse de la forma que lo hacían con sus madres cuando eran crías para que les protegiese, ellos son nuestra tabla de salvación y nosotros la suya. Un gato cuando está mucho tiempo en una casa desconocida porque nos hemos ido de vacaciones o algo, cuando vuelves prácticamente no se aleja de ti, porque te echa de menos.
A lo que quería llegar con esta reflexión es que necesitamos una tabla de salvación que nos de el cariño que nos llena el corazón, como una droga. Y en ocasiones hay personas que son capaces de hacer que sintamos eso, ese cariño. Y hacen que tu cuerpo y tu alma estén en calma y felicidad (Sí, yo creo en eso de que tenemos alma y toda esa teoría como la de Platón), y aunque no nos demos cuenta, una persona que ni siquiera conocemos puede darnos ese cariño solo con una sonrisa.
Después del cariño se pueden sentir cosas más fuertes, como enamorarse, o incluso odiar. Pero la base empieza en un cariño, o una falta de él, una incompatibilidad.
Y bueno, quería decir que en mi vida he conocido y conozco a personas compatibles conmigo y que me dan ese cariño y me hacen feliz. (Y las que me quedan por conocer)
Yo soy como un gatito, cuando necesites cariño me voy a poner a restregar la cabeza en tu cuerpo y a ronronearte. El caso es qué personas se lo merecen y cuáles no.