Tengo demasiado frío, ya no sé si es porque hace frío en la calle, o porque yo por dentro estoy fría.
Nunca olvidaré su mirada perdida fija en mis pasos. Su miedo reflejado en mis propios ojos, mi miedo.
Las palabras ahogadas en el fondo de al garganta intentando salir.
Una última mirada fija, para quedarme con esos rasgos que tanto me han hecho reír y llorar, una mirada tierna de mi parte, una caricia...
Cierro los ojos y simplemente me voy.
Sin volver a mirar atrás.
Allí se ha quedado todo lo bueno que quedaba en mí, allí se ha quedado toda mi vida.
Un adiós perdido en mi garganta que nunca sabré decir.
Nunca supe decir adiós, ni cuando realmente hacía falta...
viernes, 17 de mayo de 2013
Adiós.
Y te das cuenta de que todo ha terminado, de que estos dos últimos años han pasado demasiado deprisa, que han dejado muchos sentimientos perdidos en el olvido y nuevos sentimientos floreciendo de dentro por el suceso en sí.
Te das cuenta de que ya no van a estar ahí cuando te levantes a las seis de la mañana y vayas sólo para verlos, para estar con ellos.
Son tu familia, y decirles adiós es como robarte un pedazo de tu ser.
Ya se han terminado las clases, y con ellas ellos ya no estarán.
Nunca se me dio bien eso de decir adiós, y ojalá no tuviese que decirles adiós a ellos.
Ya se han terminado las clases, y con ellas ellos ya no estarán.
Nunca se me dio bien eso de decir adiós, y ojalá no tuviese que decirles adiós a ellos.
Hemos compartido tantas cosas, que no puedo creerme que ya no puedan sumarse muchas más.
Ojalá nos veamos todos juntos allá en lo alto, donde siempre hemos querido estar... Todos otra vez subidos a un escenario.
No sé qué será de mí sin vosotros.
No sé qué será de mí sin vosotros.
Familia numerosa.
Llorar siempre ha hecho que me sienta débil, pero ¿qué le voy a hacer?
Llorando uno se puede desahogar hasta quitarse el nudo de la garganta.
Lloro porque no me gusta que las cosas terminen, y nunca he sabido decir adiós.
Y ahora parece que es la hora de decirle adiós a esa gente que me lleva acompañando dos años en los escalones que me llevan a cumplir mi sueño.
Haber entrado ahí ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar nunca, y me duele que se termine.
¿Quién me iba a decir que alguien como yo podría llegar alguna vez a cumplir ese sueño?
¿Quién se iba a imaginar que podía conocer a gente tan maravillosa alguna vez en la vida?
Con ellos aprendí que se puede llorar de emoción, que se puede abrir una persona a ellos y que ellos cuando termines de hablar llegarían y te abrirían todos juntos los brazos y te darían esa fuerza que necesitas día a día para seguir adelante y luchar junto a ellos para cumplir todos juntos una misma meta en la vida.
Con ellos, también aprendí que no se puede juzgar a la gente, que hace falta conocer a alguien para poder saber cómo es realmente.
Las clases también pueden ser divertidas, y no hace falta querer ser el mejor y aplastar a los demás, sino que ellos si ven que te quedas atrás te ayudan a subir las escaleras.
Con ellos subirse a un escenario es el mejor regalo del mundo, y al terminar con los aplausos del público, sus abrazos son realmente el mejor premio.
Con ellos aprendí lo que es tener una familia numerosa, con peleas y reconciliaciones.
Con ellos la vida es mucho más fácil.
Y es que nunca dejes de luchar por tus sueños, el espectáculo debe continuar.
Son la mejor familia del mundo, mi familia de Artes.
Llorando uno se puede desahogar hasta quitarse el nudo de la garganta.
Lloro porque no me gusta que las cosas terminen, y nunca he sabido decir adiós.
Y ahora parece que es la hora de decirle adiós a esa gente que me lleva acompañando dos años en los escalones que me llevan a cumplir mi sueño.
Haber entrado ahí ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar nunca, y me duele que se termine.
¿Quién me iba a decir que alguien como yo podría llegar alguna vez a cumplir ese sueño?
¿Quién se iba a imaginar que podía conocer a gente tan maravillosa alguna vez en la vida?
Con ellos aprendí que se puede llorar de emoción, que se puede abrir una persona a ellos y que ellos cuando termines de hablar llegarían y te abrirían todos juntos los brazos y te darían esa fuerza que necesitas día a día para seguir adelante y luchar junto a ellos para cumplir todos juntos una misma meta en la vida.
Con ellos, también aprendí que no se puede juzgar a la gente, que hace falta conocer a alguien para poder saber cómo es realmente.
Las clases también pueden ser divertidas, y no hace falta querer ser el mejor y aplastar a los demás, sino que ellos si ven que te quedas atrás te ayudan a subir las escaleras.
Con ellos subirse a un escenario es el mejor regalo del mundo, y al terminar con los aplausos del público, sus abrazos son realmente el mejor premio.
Con ellos aprendí lo que es tener una familia numerosa, con peleas y reconciliaciones.
Con ellos la vida es mucho más fácil.
Y es que nunca dejes de luchar por tus sueños, el espectáculo debe continuar.
Son la mejor familia del mundo, mi familia de Artes.
Hoy.
Hace un año.
Un puto año ya.
Sé que desde que te has ido todo ha cambiado mucho, y que si siguieses aquí jamás habría podido experimentar ni aprender todo lo que he vivido en estos 365 días.
¿sabes? He conocido a gente increíble, y siguen en mi vida aún.
En el fondo sé que no quiero que vuelvas, tú tienes tu vida hecha, y yo la mía... bueno, yo siempre seré alguien sin rumbo.
Te deseo lo mejor en la vida, como siempre.
Ojalá seas muy feliz y nada nunca te haga daño.
No olvides que aunque ya no te llore, te recordaré siempre.
Y por supuesto, recuerda que te quiero.
Diecisiete.
Un puto año ya.
Sé que desde que te has ido todo ha cambiado mucho, y que si siguieses aquí jamás habría podido experimentar ni aprender todo lo que he vivido en estos 365 días.
¿sabes? He conocido a gente increíble, y siguen en mi vida aún.
En el fondo sé que no quiero que vuelvas, tú tienes tu vida hecha, y yo la mía... bueno, yo siempre seré alguien sin rumbo.
Te deseo lo mejor en la vida, como siempre.
Ojalá seas muy feliz y nada nunca te haga daño.
No olvides que aunque ya no te llore, te recordaré siempre.
Y por supuesto, recuerda que te quiero.
Diecisiete.
domingo, 24 de febrero de 2013
Epìtafio.
Tan sola cuando estaba rodeada de gente, tan distante, tan diferente, tan única, y a la vez otra hormiga más, tan insegura, tan convencida, tan dispuesta a darlo todo cuando el "todo" estaba perdido, tan risueña, tan indecisa, tan increíble su forma de intentar ayudar a los demás sin ayudarse a sí misma, tan mayor y niña, tan infantil con cualquier chorrada, tan adorable, tan seria, tan distante, tan arisca, tan fría, tan triste...
No fue lo que querían que fuese, sólo fue ella.
Crónica de un huevo frito.
Yo cuando empecé a escuchar el latido de mi corazón nunca me imaginé que acabaría aquí. Aún recuerdo el día que me llevaron de excursión a la fábrica... Así fue como me di mi primer lavado... No sé si mis hermanos y mis primos seguirían conmigo, sólo sé que ese día marcó mi vida. De ahí me quedé con una marca que no se me ha quitado hasta el día de hoy. Ese 17/02/2013 junto a otro tatuaje que no llego a entender qué significa, pero es parecido. También recuerdo el día que conocí a mis nuevos amigos. Estábamos todos en una caja blanca, bastante fresquitos la verdad. Parece que fue ayer cuando me pasó. Y aquí estoy.. Un ser extraño me ha roto... Me ha roto en dos y estoy en una superficie muy caliente que suena mucho. Siento como mi vida se desvanece con cada chisporreteo... Veo toda mi jodida vida pasar en segundos. Mierda, no conocí a mi madre... Esto suena cada vez más y más, ya no veo, no siento... todo se desvanece, todo se ha acabado... ya no soy nada.
miércoles, 2 de enero de 2013
Historias cortas 4.
Joder. Qué frío hace. Y ese estúpido pájaro posado en el árbol no deja de mirarme. ¡Lárgate y déjame en paz! No sé qué quieres, pero no vas a conseguir nada de mí.
Y ahí sigue. Mirándome.
Saco el paquete de tabaco del bolsillo de mi chaqueta de cuero y lo enciendo despacio.
Cambio mi postura, me inclino aún más en el banco y apoyo los brazos sobre las piernas mientras hago un vano intento de peinarme con las yemas de los dedos.
Una calada tras otra el humo penetra despacio en mis pulmones dejándome más tranquilo.
Vuelvo a mirarle, y ahí sigue.. Mirándome fijamente. Tiro la colilla y me saco y enciendo otro cigarro. Juraría que ese puto cuervo era una estatua de no ser porque acaba de girar la cabeza.
Parece que me mira diciendo "¿Otro?". ¡A ti qué más te da! ¡No es tu vida!
Me parece que estoy demasiado nervioso, tengo que relajarme... Mis pies tocan una batería invisible casi sin hacer ruido.
Música.. Eso me relajará.
Me pongo los cascos y dejo que salte lo que quiera en el aleatorio del Ipod. Bien, system of a down.. Eso me relajará.
Me recuesto sobre el banco y me dejo llevar por la música. Abro los ojos y ahí está.
Dos ojos negros como la noche, un pelo negro azabache brillando bajo la luz tenue del atardecer. Qué sonrisa.
Me está mirando, no dice nada, sólo sonríe y me mira escondida en unas frondosas pestañas y unos traviesos mechones de pelo que los cubren.
No sé quién es, pero tiene algo que me atrae a ella contra mi voluntad.
Estoy de pie.. ¿Cuándo me he Levantado? Mierda, parezco una marioneta guiada por unas cuerdas invisibles hacia ella.. No puedo resistirme, esos ojos negros me están reclamando, me piden que vaya detrás de ella.
Me quito la música y tiro lo que me queda de cigarro, todo sin dejar de mirarla a los ojos..
Me coge de las dos manos y por fin rompe el vínculo de nuestros ojos para llevarme a algún sitio. ¿Por qué estaba yo aquí? ¿Por qué tan nervioso? entonces levemente, como si tuviese una pantalla de humo delante, me acuerdo de todo. Demasiado deprisa.. Médico. Habitación blanca. Pete.. Accidente de coche. Ellos ya no están. ¿Cómo se lo digo a sus madres? Joder. Y ella me sigue llevando, me aleja de todo. Cada vez la luz de la farola se va apagando.. Todo se vuelve oscuro. Ya no veo nada.. Sólo tengo en mente unos ojos negros mirándome y un cuervo vigilándome de cerca.
Y ahí sigue. Mirándome.
Saco el paquete de tabaco del bolsillo de mi chaqueta de cuero y lo enciendo despacio.
Cambio mi postura, me inclino aún más en el banco y apoyo los brazos sobre las piernas mientras hago un vano intento de peinarme con las yemas de los dedos.
Una calada tras otra el humo penetra despacio en mis pulmones dejándome más tranquilo.
Vuelvo a mirarle, y ahí sigue.. Mirándome fijamente. Tiro la colilla y me saco y enciendo otro cigarro. Juraría que ese puto cuervo era una estatua de no ser porque acaba de girar la cabeza.
Parece que me mira diciendo "¿Otro?". ¡A ti qué más te da! ¡No es tu vida!
Me parece que estoy demasiado nervioso, tengo que relajarme... Mis pies tocan una batería invisible casi sin hacer ruido.
Música.. Eso me relajará.
Me pongo los cascos y dejo que salte lo que quiera en el aleatorio del Ipod. Bien, system of a down.. Eso me relajará.
Me recuesto sobre el banco y me dejo llevar por la música. Abro los ojos y ahí está.
Dos ojos negros como la noche, un pelo negro azabache brillando bajo la luz tenue del atardecer. Qué sonrisa.
Me está mirando, no dice nada, sólo sonríe y me mira escondida en unas frondosas pestañas y unos traviesos mechones de pelo que los cubren.
No sé quién es, pero tiene algo que me atrae a ella contra mi voluntad.
Estoy de pie.. ¿Cuándo me he Levantado? Mierda, parezco una marioneta guiada por unas cuerdas invisibles hacia ella.. No puedo resistirme, esos ojos negros me están reclamando, me piden que vaya detrás de ella.
Me quito la música y tiro lo que me queda de cigarro, todo sin dejar de mirarla a los ojos..
Me coge de las dos manos y por fin rompe el vínculo de nuestros ojos para llevarme a algún sitio. ¿Por qué estaba yo aquí? ¿Por qué tan nervioso? entonces levemente, como si tuviese una pantalla de humo delante, me acuerdo de todo. Demasiado deprisa.. Médico. Habitación blanca. Pete.. Accidente de coche. Ellos ya no están. ¿Cómo se lo digo a sus madres? Joder. Y ella me sigue llevando, me aleja de todo. Cada vez la luz de la farola se va apagando.. Todo se vuelve oscuro. Ya no veo nada.. Sólo tengo en mente unos ojos negros mirándome y un cuervo vigilándome de cerca.
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